Consejos para contratar un seguro sobre ruedas 3
· Franquicias: Los seguros más baratos son los que presentan franquicia, es decir, los que obligan al asegurado a pagar una cantidad fijada de antemano cuando se produce un siniestro. El resto, hasta cubrir el coste total de los daños, corre a cargo de la aseguradora. La franquicia puede darse tanto en seguros a terceros como a todo riesgo y su importe puede variar. Lo normal es que sea de 300 euros, aunque hay aseguradoras que imponen cantidades de 1.000 euros. En el caso de interesarse por la franquicia, antes de firmar el contrato, conviene valorar bien su coste para ver si compensa respecto a un seguro sin franquicia. ![]()
· Seguros para jóvenes: La mayor siniestralidad entre jóvenes conductores hace que las aseguradoras apliquen a este colectivo primas de seguros más altas (que pueden llegar a ser hasta un 400% por encima de las de otro conductor de mayor edad). Las compañías aseguradoras añaden a estas razones su falta de experiencia al volante y su actitud más temeraria o agresiva frente a la conducción. Pese a todo, se aprecian diferencias notables entre entidades para calcular sus primas, por lo que conviene comparar antes de suscribir el seguro. En algunos casos, los jóvenes pueden contratar seguros a precios bastante asequibles y por debajo de la media si se comprometen a no usar el vehículo por la noche y no beber. En otros supuestos, algunas compañías exigen el pago de una sobreprima en caso de que un vehículo vaya a ser conducido por el asegurado habitual y por un conductor novel menor de 25 años. Sin embargo, en otras ocasiones si el conductor tiene más de 25 años, aunque sea novel, no tendrá que pagar dinero extra por usar un vehículo ya asegurado.
· Bonificaciones y penalizaciones: Uno de los ganchos más utilizados por las aseguradoras para captar clientes es el de aplicar bonificaciones. En realidad, los mayores descuentos se pueden apreciar si se cambia un seguro de una entidad a otra. No obstante, hay que tener cuidado porque pueden no ser pólizas comparables. Por lo general, las entidades que anuncian mayores descuentos son aquéllas que comercializan seguros con franquicia que, comparados frente a pólizas que no llevan asociado este pago resultan, inevitablemente, más baratos, pero no ofrecen los mismos servicios.
En el caso de mantener una póliza en una misma entidad, las compañías suelen hablar de bonificación, cuando en realidad la bajada del precio de la prima suele deberse a la pérdida de valor del vehículo. En general, las entidades hablan en positivo de conductores bonificados a quienes no son penalizados. A los mejores conductores que no han sufrido siniestros en los últimos años y que cuentan con una experiencia de más de diez años no se les aplicarán penalizaciones.
· Carné por puntos: Con la puesta en marcha del carné por puntos (que entró en vigor el 1 de julio de 2006), algunas aseguradoras han ampliado sus seguros con coberturas relacionadas con el nuevo sistema. Entre esos servicios pueden figurar subvenciones temporales durante el tiempo que no pueda conducir el asegurado, por haber sufrido una retirada de carné, con el límite de tiempo que elija: 6, 12 ó 24 meses. También las aseguradoras contemplan compensaciones por los gastos de matriculación para asistir a los cursos de educación vial que permitirán rescatar puntos, asistencia jurídica telefónica; atención al detenido y defensa en infracciones administrativas de tráfico. Eso sí, para disfrutar de estas nuevas coberturas, los asegurados deben pagar una sobreprima. En algunos casos, las compañías han incorporado automáticamente estas coberturas en sus seguros, a cambio de un recargo en la póliza. No obstante, muchas aseguradoras no incluyen este tipo de servicios en sus seguros básicos. Los conductores que quieran tener derecho a ellas deben contratar un seguro adicional específico. Existen también entidades que no ofrecen este tipo de coberturas para hacer frente a imprevistos relacionados con el carné por puntos.
Cobertura en caso de siniestro total: Si un vehículo es robado, incendiado o forma parte de un accidente grave, en muchas ocasiones las aseguradoras declaran el auto como siniestro total. En este caso, las garantías también pueden variar mucho de unas sociedades a otras. Una tendencia que va cobrando cada vez más interés es la de valorar el vehículo como si fuera nuevo, en caso de sufrir un siniestro o un robo durante los dos primeros años de vida. No obstante, por lo general, las compañías hablan en sus pólizas de indemnizaciones de acuerdo con el valor de mercado o valor venal del vehículo. En el primer caso (valor de mercado o de reposición), se hace referencia al valor que tiene el coche en caso de comprarlo en el momento del siniestro, con las mismas características y con su antigüedad en años. El valor venal es el valor que tiene el coche en caso de venderlo en el momento del siniestro, con las mismas características y con su antigüedad en años; no importan los kilómetros que tenga, o si el coche está más o menos cuidado. La diferencia entre ambos conceptos no es despreciable ya que puede rondar el 20% (la indemnización para el asegurado será mayor si su póliza habla de valor de mercado). Por ejemplo, un coche usado puede intentar venderse por 6.000 euros (valor venal), cantidad que ascendería a 7.200 euros en caso de que se desee comprar ese mismo vehículo en un concesionario.
Fuente: C o n s u m er
